3 JOYAS DE PUGLIA
- quillen gartia
- 1 oct 2025
- 3 min de lectura
Actualizado: 9 mar

Callecitas, pasta fresca y paisajes de película en el sur de Italia
Italia tiene un encanto difícil de explicar, pero fácil de sentir. Tal vez por su cercanía
cultural, por la comida, por la calidez de su gente… siempre me pareció uno de los
países más amables para recorrer, incluso si no hablás inglés.
Viajé a Italia en invierno con mis papás. Fue un viaje distinto, con otros tiempos,
otras prioridades, pero con la misma premisa de siempre: disfrutar y aprovechar al
máximo.
Hoy quiero compartirte una parte de ese viaje que me fascinó: la región de Puglia, al sur del país, llena de color, mar, historia y pasta. Solo visitamos tres ciudades, pero ya tengo más en la lista para volver.
Día 1: Bari
Llegamos a Bari en tren desde Roma, Italia es un país bien conectado con trenes y
buses. Como éramos 3 personas, alquilar un departamento resultaba más
económico. Además, tener cocina es ideal para poder aprovechar al máximo.
Apenas llegamos, dejamos las valijas y salimos a almorzar. En esta zona, la pasta
típica es la orecchiette. Si llegás temprano, podés ver a señoras amasando en la
vereda, ¡y hasta ofrecen sus casas como restaurante! Como llegamos tarde, fuimos
a un restaurante tradicional.
Después de comer, caminamos por el casco histórico: callecitas angostas, ropa
colgando, mesas con pasta fresca al sol… y terminamos en la costa, ideal para ver
el atardecer, tomar unos mates o simplemente sentarse a mirar el mar.
Esa noche, como teníamos cocina, fuimos al supermercado y cenamos en el
departamento.
Día 2: Polignano a Mare
Fuimos en tren desde Bari. Por solo 5 € y en menos de 30 minutos, llegás a este
pueblo encantador. En invierno, lo disfrutás con menos turista; en verano, es ideal
para sus playas.
Polignano se recorre caminando, despacio. Desde la costa hasta su centro histórico, entre callejones empedrados y paredes con frases en italiano, todo parece una escena de película italiana.
La postal más famosa: la playa Lama Monachile, entre acantilados. En verano
conviene ir temprano, pero en invierno es perfecta para un picnic o una parada
técnica- como me gusta llamarlas- con mates y vistas al mar. Tip: no te la pierdas
desde arriba, las vistas son impresionantes.
Almorzamos pulpo, otro plato típico de la zona, en un restaurante frente al mar.
Después de comer, seguimos explorando, fuimos a ver la estatua de Domenico
Modugno (autor de la canción "Volare"), y compramos souvenirs. Muchos eran
globos de colores, una elección estética de los artesanos locales.
Emprendimos la vuelta a Bari, y cocinamos orechiete en el departamento para
cerrar otro gran día.
Día 3: Alberobello
Un lugar imperdible. Y completamente distinto.
Fuimos en bus desde Bari (unos 5 € y una hora de viaje). Desde la parada,
caminamos hasta el centro histórico, donde aparecen las casitas trulli: esas
construcciones blancas de techo cónico que parecen sacadas de cuento.
No hay un recorrido específico para hacer: la idea es caminar sin apuro, recorrer sus
calles apedreadas, entrar en las tiendas de souvenirs, asomarte a los trulli por
dentro, visitar la iglesia, y leer los significados de los símbolos que aparecen
pintados.
Almorzamos en el pueblo y seguimos paseando. Tip: hay un mirador muy lindo
cerca de la Iglesia Santa Lucia; la Villa Comunale Belvedere, desde donde se ven
las construcciones más antiguas. También vale la pena caminar un poco por fuera
del área más turística: Alberobello tiene su encanto más allá de los trulli.
Volvimos a Bari en bus, y a descansar porque al día siguiente nos esperaba el vuelo
a Milán.
Para la próxima…
Hay otros pueblos de la zona que me quedé con ganas de conocer y que ya están
en mi lista:
- Matera, Patrimonio de la Humanidad por sus barrios excavados en roca.
- Monopoli, también en Puglia, que comparte el estilo costero de Polignano,
callecitas de piedras y playas.

Info útil:
- Alojamiento: hicimos base en Bari y nos quedamos 3 noches en un
departamento cerca de la estación de trenes y buses. Mikka Studios,
Apartments 300 € las 3 noches (reservado a través de booking.com)
- Traslados: compramos nuestros tickets de tren y bus a través de Omio,
aunque también se puede comprar en la boletería (con el riesgo de no
conseguir en el horario deseado).



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