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FIN DE SEMANA EN PRAGA

  • quillen gartia
  • 1 oct 2025
  • 3 min de lectura

Actualizado: 9 mar



Historia, cerveza y postales de cuento en solo dos días.


Praga es una de esas ciudades que parecen salidas de un libro. Es ideal para una escapada de fin de semana o como parada express en un viaje por Europa. Tiene historia, tiene sabor, tiene color… ¡y se puede recorrer en poco tiempo!


Con mi novio fuimos en bus desde Berlín, donde estábamos viviendo. El bus es de la empresa Flixbus, que opera en toda Europa y tiene excelentes precios. Fueron unas 4 horas de viaje, y como llegamos de noche, el recorrido empezó al día siguiente.



Día 1: Castillo, historia y cerveza


Arrancamos el día con un tour en español con grupo reducido. Esta vez elegimos

uno pago (en lugar del clásico free walking tour) porque se ajustaba mejor al horario que queríamos… y además incluía varios spots que teníamos en nuestra lista.


Empezamos por el Castillo de Praga, donde hicimos una visita súper completa y

aprendimos muchas historias curiosas. Después bajamos caminando por la parte

histórica hasta llegar al muro de John Lennon, símbolo de libertad y expresión

artística. Desde ahí cruzamos el icónico Puente Charles, uno de los más fotogénicos del viaje, y así llegamos a la plaza principal del casco histórico.


Al mediodía fuimos a U Pivrnce, un restaurante tradicional donde probamos platos

típicos checos y cerveza local. Recomendamos especialmente el codillo de cerdo y

el goulash.

Después de comer aprovechamos el solcito de invierno para perdernos entre las

callecitas adoquinadas. Praga tiene eso: empezás a recorrer y sentís que estás dentro de una maqueta.


Por la tarde- noche hicimos un tour de la cerveza, una opción muy divertida si te

gusta esta bebida (y sino también, por la experiencia). Probamos distintas variedades en tres bares diferentes , uno de ellos la mítica cervecería U Fleku, la más antigua de Praga.


Lo mejor: se armó un lindo grupo de gente y terminamos todos de amigos cenando juntos (y hasta conseguí trabajo). Eso nos encanta de los tours grupales: nunca sabés con quién vas a compartir la mesa…o una anécdota!



Día 2- Vistas, plazas y rincones curiosos


Nuestra primera parada de la mañana fue la Torre de Pólvora. Subimos los 186 escalones por una escalera bastante angosta, pero valió la pena: las vistas son espectaculares.


Desde ahí fuimos caminando hasta la plaza principal, donde nos quedamos a ver el

famoso espectáculo del Reloj Astronómico. A cada hora en punto, unos muñequitos

salen a “bailar”, atrayendo a decenas de personas. Tip: si querés buenas fotos anda

con tiempo y paciencia.


Paseo por la ciudad nueva:

Después nos dirigimos a la zona mas moderna. Pasamos por los Franciscan

Gardens, un espacio verde ideal para familias y muy pintorezco, y llegamos hasta la

cabeza giratoria de Franz Kafka, una escultura tan rara como magnética.

Tras una parada técnica para almorzar, visitamos el Klementinum, una antigua

universidad que hoy alberga una biblioteca impresionante. La visita incluye una vista panorámica desde el mirador, que es de lo mejor de Praga.


Street food y atardecer:

Ya con menos energía pero aún con hambre de dulces, probamos un tredelnik, un cono de masa azucarada que se rellena con crema, frutas o helado. No es típico

checo (nos lo advirtieron), pero es rico y divertido de comer mientras caminás.

Con nuestro “postre” en mano, bordeamos el río hasta llegar a la famosa Casa

Danzante. Si bien no es el mayor atractivo de la ciudad, el paseo hasta allí vale la

pena. Tip: el rooftop bar cuesta unos 6 euros, ideal para ver el atardecer con buena

vista.


Terminamos el día volviendo a la plaza principal para ver cómo cambia la ciudad

iluminada. Algo que siempre hacemos porque, de noche, las ciudades tienen otra

magia.


Praga en dos días: mucho más de lo que parece

Al día siguiente, desayunamos y tomamos el bus de regreso a Berlín. Praga nos

encantó: su historia, sus vistas, la comida, la cerveza y esa mezcla perfecta entre lo

antiguo y lo vibrante. Todo eso en solo dos días. Si estás en Europa y tenés poco

tiempo… no lo dudes. Praga es de esos destinos que re reciben con los brazos

abiertos (y una pinta en la mano).




Info útil:

-Transporte: fuimos y volvimos con Flixbus (4 horas aprox. Desde Berlín).

Dentro de la ciudad anduvimos principalmente en tranvía (no te olvides de

validar tu ticket dentro del transporte público)


-Alojamiento: Hotel Harmony, cerca de la estación de buses y con desayuno

incluido (200 euros)


-Recomendación: combinar tours guiados con tiempo libre para perderte en

sus callecitas.

 
 
 

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